viernes, 30 de octubre de 2009

A manera de Diálogo

Buen intento. Dijeron cuando soñamos que los diseños curriculares y las discusiones, anteriores a cualquier cambio, eran guiadas y dirigidas por los estudiantes. Buen intento utópicos, su error fue haber confundido tan prontamente la actividad teórica con una sensibilidad poética. Claridad flanqueadora, claridad amarga pero indiscutible lugar de mediación, qué hacemos con la sensación del margen; nos llevas a la sensibilidad lidiadora amante del pensar abstracto de la entidad social o me refugias, solitaria, en el lugar de las paradojas y de los sin sentidos, en el lugar del no ser rey. Cuándo Platón te darás cuenta de que primero fuiste poeta, de que estabas más lejos de la soledad conceptual que del reconocimiento doloroso de lo inabarcable. Mente incansable cómo no percibiste que la poesía también deseaba verdad, deseaba entender. Ahora te conviertes en una censura perpetua.

Cuál es la exigencia del discurso político. Las preguntas acuden como huérfanas matronas alimento del ocio y de la tranquila contemplación. No engañes al pequeño iniciado con tu seductor calor de compañera inseparable; conflicto impertinente muéstrate en forma de crítica y al menos dale la oportunidad de pensarse como implícita promesa de retorno pero no de principio y fin. Calla los efímeros gemidos de un incipiente escepticismo. Ejercicios especulativos, bosquejos de sueño, impongan a la censura su sensual precencia.

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